miércoles, 11 de mayo de 2011

HISTORIAS REALES (I PARTE)


Hola,

si el otro día hablábamos de leyendas urbanas relacionadas con los chinos, hoy hablaremos de historias reales relacionadas con los moros (ellos) y los cristianos (nosotros).

La otra tarde íbamos mi marido y yo paseando con nuestra nena de un mes y medio por la calle, tranquilamente, a lo nuestro, con el carrito, mirando a la niña, con nuestras babillas, ya sabéis, apollardados, cuando de repente, aparece un hombre moro plantado en nuestro camino con una sonrisa misteriosa. Frenamos el carro tan en seco para no atropellarlo que un escupitajo de momia parecería reciente.


Una vez parados, nos fijamos en él y nos pareció que era un hombre de lo más normal, con su simpática barba, su uniforme reglamentario, chilaba y gorro, y de la mano derecha le salían unos paquetes de sábanas. Nos preguntó amablemente si queríamos comprarlas, a lo que contestamos que no, ya que de sábanas, entre el ajuar de mi abuela para la boda y el carrefour, estamos servidos. Entonces, tranquilamente, saca el brazo izquierdo con una motosierra.




A continuación, se nos ponen los ojos como platos, incluso nuestra nena se asoma por el cuco para ver si es cierto lo que ven sus ojos, yo me cago viva presa del pánico, miro a mi marido como haciéndome pis, es decir, como encogiendo las piernas mientras deambulo a izquierda y derecha, y pienso: vamos a moriiiiiiiiiiiirrrrrr!!!! Este puto loco quiere matarnos porque no queremos sus sábanas!!!! Y qué culpa tengo yo de que mi abuela me hiciera el ajuar, eh??? ehhh???

El hombre nos mira un poco confundido. Se encoge de hombros, pilla su motosierra y sus sábanas, y se va. Nos quedamos allí, en medio de la calle, yo histérica con el tacón partío de tanto deambular como una imbécil y mi marido todavía con el humillo del frenazo entre los pies.

Y esto fue lo que pasó.

Esto es una historia real y no lo de los chinos.

Besos,

July

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